Tormenta de desinformación contra Edmundo González Urrutia

La estrategia de los laboratorios de desinformación y guerra sucia política es el oportunismo, ante el hambre colectiva de conocimiento en torno a la trayectoria del diplomático, cuyo rostro representa a la alternativa liderada por María Corina Machado, bajo el consenso de la plataforma unitaria. Algunos sectores agobiados por la censura y fallas de acceso a internet lucen menos resistentes a los ataques dirigidos a enlodar la figura de este internacionalista y profesor

Sembrando rumores sobre una figura presidenciable emergente

Durante los últimos días, el candidato opositor por consenso de la plataforma unitaria, Edmundo González Urrutia, una figura con poco tiempo de exposición de cara a la elección presidencial del próximo 28 de julio, ha sido el tema de persistentes bulos que ocupan la mente de los venezolanos, muchos de ellos interesados en conocer más sobre su perfil.

El ataque busca generar confusión, paranoia, desencanto y desconcierto. Está acompañado con contenidos falseados en contra de la dirigente opositora María Corina Machado, quien cuenta con una ventaja en la perspectiva del público objetivo de los laboratorios de desinformación: La preexistencia de Machado en el ámbito político previo a esta campaña, su actividad pública y posición política esgrimida en medios desde hace décadas, permiten una capa de resistencia colectiva a los bulos. La dirigente ha pasado por pruebas anteriores de guerra sucia dirigida abiertamente por líderes del oficialismo. 

En cambio, Edmundo González Urrutia es un venezolano con poco tiempo en la palestra comicial, que tiene el propósito de darse a conocer como aspirante a la Presidencia de la República en cuestión de semanas.

Al parecer, los laboratorios de desinformación pretenden aprovechar que el elector no informado está ávido de datos sobre el candidato. El ciudadano intenta saber detalles sobre su vida y proceder, necesitado de entendimiento en cuanto a la decisión de incorporar al internacionalista y diplomático como representante de la oposición, medida respaldada por la propia María Corina Machado, a quien González Urrutia reconoce como legítima ganadora de las elecciones primarias.

Las recientes unidades de desinformación buscan elevar y disparar la complejidad de esta transferencia simbólica de simpatía y confianza en la dirigente, canalizada mediante el apoyo al diplomático. Quieren, con daño forzado en su reputación, enrarecer uno de los objetivos de la campaña opositora: la requerida atribución consciente por parte del votante de que en esta ocasión debe ejercer el sufragio por un tercero, transfiriendo a este la popularidad de Machado.

Las condiciones del proceso electoral del 28 de julio dibujan un proceso inédito, que implica una comprensión política mayor por parte del ciudadano común. El votante debe estar dispuesto y consciente de la posibilidad de que su simpatía por María Corina Machado se materialice en el voto a Edmundo González Urrutia. Se trata de una transferencia de popularidad, que supone la existencia de claridad en la voluntad de elección de una figura, a través del sufragio a otra persona. La imagen de Edmundo González Urrutia es la que aparece en el tarjetón electoral.

Y es esta imagen la que se proponen dilapidar laboratorios de desinformación, oportunistas en este sentido, al boicotear las significaciones de ese rostro, usurpando su imagen para crear ideas alternas, falsas, que repercutan en la percepción del electorado sobre ese símbolo. Atacan así la posibilidad de una idea clara que necesita tener el elector para la transferencia de confianza y voluntad favorable de una a otra figura. Sabotean, entonces, la respuesta a la pregunta implícita: ¿quién es Edmundo González Urrutia? 

La recién creada campaña gris consiste, de acuerdo con los recientes hallazgos del Observatorio Venezolano de Fake News y de otros portales de verificación en el país, en inundar de unidades de contenido falseado las redes sociales y los sistemas de mensajería directa, a fin de generar paranoia, desconfianza y descrédito, aprovechando que los electores cuentan con conocimiento escaso  sobre el pasado, pensamiento y relaciones de la persona que hoy ocupa la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática, tras el mantenimiento de la inhabilitación política de María Corina Machado.

La usurpación: un yo falso que rueda como piedra en mentalidades susceptibles

Usurpar es apoderarse de una propiedad o de un derecho que legítimamente pertenece a otro, por lo general con violencia. Cuando se hace referencia a usurpar una identidad, se habla de adueñarse ilegítimamente del “yo” de un tercero, a través del engaño, para suplantar su voz, ideas, comportamientos, con el fin de despojarle del derecho de darse a conocer de manera auténtica, creando un “yo falso” que satisfaga los deseos del manipulador. 

Este manipulador se apropia indebidamente de una imagen, la transfigura, y la vende o promueve bajo una óptica deformante, desinformante. Se trata de un abuso de poder comunicacional, pues con la usurpación simbólica de la identidad de otro se perpetra un robo a la posibilidad de la libre formación de imagen pública del sujeto usurpado. 

La imagen política de un candidato es un bien simbólico que debe construirse por su discurso y por los reales disensos de la comunidad a la cual pertenece, no por la engañosa práctica de robarse su voz e imagen, para poner en su boca lo que no ha dicho, alterando la representación política real, a apetito del usurpador, siempre interesado en su derrota, en el engaño de un elector que, confundido, puede entonces votar contra sus propios intereses, al estar desinformado sobre la real oferta electoral.

Cazadores de Fake News demostró que más de 40 cuentas falsas han usurpado la identidad de González Urrutia, y colocado en su supuesta presentación ante la opinión pública apreciaciones contrarias a su postura política, como, por ejemplo, esta unidad expuesta a continuación, en la cual el candidato de la oposición, respaldado por políticos, habría aconsejado a la población a dudar de los dirigentes, incluyéndolo, supuestamente, a él mismo. Es decir: el mensaje siembra, de parte de una cuenta que simula ser auténtica, la advertencia contra su supuesto usuario.  

La meta de los laboratorios de información es que personas, inocentemente, crean en la perturbación de estos planteamientos, y supongan, ante poca resistencia por desconocimiento, que tales aseveraciones sí estarían vinculadas con la mentalidad del candidato, causando desconcierto, confundiendo los propósitos de la alternativa electoral. El problema radica en que no todos los ciudadanos verifican la información, algunos la reproducen y otros, más vulnerables, pasan a sus creencias aspectos inexistentes asociados con la imagen e identidad del personaje en cuestión. Algunos aplican de manera ciega el refrán popular “cuando el río suena, piedras trae”, sin entender que en este caso el río no existe, por tanto su ruido tampoco, mientras que la única piedra que trae tal aseveración es la de la desinformación. 

¿Por qué crear cuentas falsas de Edmundo González Urrutia? Para generar ruido sobre sus posibles intenciones, planes e ideas, distorsionando sus propuestas. Aparte de cuentas falsas en la red social X, circulan en redes como Tik Tok falsas promesas que se le atribuyen. El Observatorio Venezolano de Fake News desmintió un video en el cual se indica que pretende aplicar en Venezuela el “Plan Bukele”, aludiendo a Nayib Bukele, presidente de El Salvador. La motivación de este bulo es deslegitimar la perspectiva de consenso democrático, convirtiéndolo en un supuesto aliado de otro tipo de autoritarismo que se vive en Latinoamérica.

La construcción de un pasado ficticio

Una de las tácticas políticas más empleadas por los desinformantes, es la invención de un pasado tortuoso, oscuro, en el cual se establezcan vínculos con organizaciones, países o personajes de intereses contrarios a la venia de la opinión pública. La supuesta intervención extranjera, especialmente, del imperio norteamericano, ha sido una persistente narrativa en contra de los opositores. 

En las últimas horas, circuló un montaje fotográfico para crear un pasado ficcional del abanderado de la MUD: una foto de décadas pasadas, con un Edmundo González Urrutia en blanco y negro y joven aspecto, fue montada en un supuesto carnet de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, CIA.

¿Por qué vincularlo con la CIA? Porque el profesor Edmundo González Urrutia es diplomático, internacionalista, y se le quiere relacionar con Estados Unidos a la fuerza, desde la leyenda del espionaje, narrativa alineada a la repetida perspectiva de traición a la patria esgrimida por voceros del oficialismo.

González Urrutia está vinculado con el tema de relaciones internacionales, pero esto de ninguna manera implica labores de espionaje para Estados Unidos. Fue embajador de Venezuela en Argelia entre 1991 y 1993, durante la presidencia de Carlos Andrés Pérez, y en Argentina, entre 1998 y 2002, entre las gestiones de Rafael Caldera y Hugo Chávez.  

La foto empleada, de un joven González Urrutia estaría jugando a enlodar su imagen, con una creatividad imitativa de las ficciones cinematográficas sobre “agentes especiales”.

El Internacionalista egresado de la Universidad Central de Venezuela sí cuenta con un Master International Affairs de la American University, Washington D.C., obtenido en 1981.  Además, fue director del Comité de Coordinación y Planificación Estratégica del Ministerio de Relaciones Exteriores, entre 1990 y 1991; y director General de Política Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores, entre 1994 y 1998. Esto, de acuerdo con el portal del Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro, del cual es uno de los directivos suplentes. Es un diplomático de larga trayectoria, no un espía.

Es preciso que el hambre de conocimiento sobre una figura que en este tipo de circunstancias surge como candidato presidencial sea abordado con pinzas por el ciudadano. Abundarán los bulos creados para perjudicar su imagen, con la intencionalidad de crear desconfianza y promover abstención, en un contexto en el cual el tiempo es corto para aclarar rumores malintencionados, por lo general desmentidos con claridad con un arduo proceso de resistencia ante campañas de difamación, como las que ha enfrentado Machado. El tema radica en si la misma resistencia a los bulos que parece haber desarrollado con el tiempo la dirigente opositora, también podría ser transferida a la figura de Edmundo González Urrutia.  Definitivamente, un proceso político inédito en la historia electoral del país.

0 Shares:
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría interesar
Lee más

Ciudadanos vulnerados por la desinformación

En tiempos de hiperconexión, acceso a contenidos en tiempo real, incontables cantidades de plataformas para producción y difusión de información conviven con una política de opacidad, monopolización de la narrativa, silencios oficiales y persecución, amedrentamiento y censura, la víctima final es la ciudadanía y el ejercicio pleno de sus libertades.