Mitigando la desinformación ambiental
La intervención del hombre en los entornos naturales que ocupa ha marcado la historia de su existencia como especie para adaptar las condiciones de su hábitat según su comodidad y expectativas. Eso significa que sus ocupaciones inciden en el equilibrio de los ecosistemas. El flujo de informaciones relacionadas a ese cambio del medio ambiente y las consecuencias negativas suelen aparecer reflejadas como contenidos periodísticos aislados, casi fortuitos, por lo que las “alarmas” parecen pasar desapercibidas. Pero la coincidencia de expertos es que la humanidad acelera sin precaución ni retorno el cambio climático.
Según la Organización de Naciones Unidas el cambio climático implica los “cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos”, que pueden ser naturales, debido a variaciones en la actividad solar o erupciones volcánicas grandes, pero desde hace dos siglos las actividades humanas han incidido directamente en este fenómeno principalmente por la “quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas”.
La agenda noticiosa con respecto a los avances tecnológicos pone su atención sobre los exitosos y agrandados pasos hacia la perfectibilidad de procesos automatizados, pero poca atención informativa reposa en el conjunto de las consecuencias, huellas, daños y responsabilidades ambientales.
Desinformación sobre cambio climático
Según la Deutsche Welle grandes empresas transnacionales han sido acusadas de “desacreditar la ciencia del clima o de ocultar sus continuas inversiones en combustibles fósiles con grupos de presión y anuncios sensibles desde finales de la década de 1970”. Agregan que también utilizan una “táctica del ámbito de la propaganda electoral conocida como astroturfing, es decir, actúan como un movimiento popular espontáneo para apoyar el gas natural derivado de combustibles fósiles y desacreditar las políticas verdes, a menudo con financiación de fuentes poco transparentes”.
Pero además de la actuación de grandes emporios, también algunos medios informativos se insertan en las espirales desinformativas favoreciendo versiones que desatienden el calentamiento global como tema central, insistiendo en dar protagonismo informativo a fenómenos o hechos disruptivos como inundaciones, incendios, o demás incidentes… “naturales”.
Aquí destacamos la importancia de mitigar la desinformación climática, ya que además de la distracción también genera el cuestionamiento infundado y deliberado de informaciones y datos comprobados por la ciencia climática que “que confirman que la humanidad ha desencadenado el cambio climático- y a poner en duda las soluciones, socavando el apoyo público a la lucha contra el calentamiento global”. Tanto así, que como reseña la DW, en 2022, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático reconoció por primera vez que «la desinformación y la retórica sobre el cambio climático y el menoscabo deliberado de la ciencia han contribuido a generar percepciones erróneas del consenso científico e incertidumbre». Por lo que la tarea, entonces, está dirigida a desmentir los engaños deliberados que se construyen en la cobertura sobre medio ambiente.
Consideraciones y especificidades
La UNESCO explica que el cambio climático se genera por la quema de combustibles fósiles que genera emisiones de gases de efecto invernadero. Esas emisiones de gases de efecto invernadero son el dióxido de carbono y el metano. “Estos proceden del uso de la gasolina para conducir un coche o del carbón para calentar un edificio, por ejemplo. El desmonte de tierras y bosques también puede liberar dióxido de carbono. La agricultura y las actividades relacionadas con el petróleo y el gas son fuentes importantes de emisiones de metano. La energía, la industria, el transporte, los edificios, la agricultura y el uso del suelo se encuentran entre los principales emisores”, precisa para exponer que toda intervención humana para modificar su entorno a través de la tecnología causa, en mayor o menor medida, el progreso del cambio climático.
Cobertura informativa nacional del medio ambiente
En Venezuela, el periodismo medioambiental responde a las condiciones específicas de su territorio: sus amenazas, la explotación de sus espacios y las políticas (o ausencia de ella) para contener los daños a los ecosistemas y preservación de las especies.
En términos de la cobertura informativa de las actividades que inciden en el cambio climático, la agenda mediática es dispersa, con atención a eventos aislados que responden a fenómenos que ocurren en momentos específicos.
Algunas iniciativas que abren caminos
La Unesco ha desarrollado espacios de debate para contrarrestar los efectos de la desinformación climática. Enumera algunas acciones concretas que permiten informar con precisión, de forma oportuna y exhaustiva sobre los problemas ambientales y al mismo tiempo abordar posibles soluciones:
- Prevenir, proteger y perseguir los delitos cometidos contra periodistas, garantizar los derechos a la libertad de expresión y la libertad para hacer investigaciones científicas, así como el acceso a las fuentes informativas.
- Fomentar la pluralidad, la diversidad y la viabilidad de los medios de comunicación, especialmente aquellos de carácter regional, local, indígena y/o comunitarios.
- Garantizar que la gobernanza de las plataformas digitales conduzca a la transparencia de las empresas de tecnología, su rendición de cuentas debida diligencia, el empoderamiento de los usuarios y la moderación y curaduría de contenidos en función de los estándares internacionales de derechos humanos, como se indica en las Directrices de la Unesco para la Gobernanza de las Plataformas Digitales.
- Promover los programas de Alfabetización Mediática e Informacional a fin de empoderar a los usuarios con habilidades para participar y pensar críticamente en el entorno digital.
Desde la Fundación Gabo también aportan elementos para una cobertura periodística responsable y comprometida, con lo que describen como vacunas contra la desinformación climática
- Capacidad crítica: no amplificar el “ecopostureo”. Denunciar.
- Investigar a quienes divulgan desinformación y narrar el fenómeno.
- No caer en la trampa de las “dos campanas” —o falso equilibrio que llaman—.
- Comunicar el consenso científico sobre el calentamiento global antropogénico.
- Ayudar a entender un fenómeno complejo de forma sencilla.
- No responsabilizar a la audiencia.
- Visibilizar las propuestas de soluciones colectivas y sistémicas.
- Construir comunidades de confianza para promover la acción transformadora.
Cruzada por una agenda periodística propositiva
Desde el Observatorio Venezolano de Fake News se ha reflexionado sobre alternativas que promuevan una cobertura de temas ambientales desde una mirada amplia, que considera su contexto complejo. Desde algunas sugerencias para informaciones sobre fenómenos naturales, hasta los usos de la tecnología para la cobertura del medio ambiente.
Retomamos también, algunos apuntes de plataformas como Chequeado de construir noticias sobre cambio climático sin promover la desinformación:
- Informar sobre el cambio climático con honestidad, transparencia, rigor y sin generar un alarmismo innecesario o desinformar con conceptos errados es uno de los retos a abordar por parte de las y los periodistas, sean especializados o no.
- Las evidencias científicas son abrumadoras e indican que el cambio climático está ocurriendo y es producto de la actividad humana, según un análisis publicado en 2021 con base en más de 90.000 estudios climáticos a nivel global.
- América Latina es una de las regiones más vulnerables al cambio climático: el incremento de la temperatura ha sido hasta ahora más alto que el promedio mundial y se espera que así continúe.
- Las narrativas falsas son particularmente frecuentes y potentes: campañas coordinadas de desinformación han difundido mensajes que ponen en duda la existencia del cambio climático causado por el ser humano y alientan la inacción.
En el caso nacional, la principal fuente de desinformación y también de incidencia en la generación de contaminación que acelera la comprobada crisis climática mundial está vinculada con la actividad petrolera, en específico con la actividad de la empresa estatal Petróleos de Venezuela S.A. Una publicación de la plataforma de periodismo colaborativo Connectas, demuestra que PDVSA contamina más de lo que produce. Otros temas que encienden nuestras alarmas son la vulnerabilidad de los cuerpos de aguas venezolanos que son constantemente afectados. La minería y explotación de la Amazonía es otro tema ambiental central, así como las constantes ondas tropicales, coletazos y demás fenómenos meteorológicos que también son consecuencia de un progresivo atentado a las condiciones naturales a nivel global.
Una cobertura periodística responsable sobre temas ambientales está comprometida a mirar los fenómenos en su contexto: sus causas, el desarrollo actual de sus elementos y las consecuencias, basados en las múltiples evidencias y avances científicos que han permitido el estudio y la comprensión del cambio climático y las vías para contener su avance. Entonces contribuir, desde el periodismo, con la mitigación de la desinformación sobre cambio climático significa también un aporte para disminuir sus consecuencias reales en los ecosistemas que habitamos.
