Suspicacia: el primer acercamiento para analizar fake news

Usualmente ha sido así. Los chismes y rumores circulan más rápido que las noticias. Por noticia debemos entender no sólo una novedad, sino información que es contrastada y publicada de manera profesional. Pero en un mundo en que la información abunda, circula de manera muy rápida por las herramientas de comunicación y que la gente quiere quedar bien con los demás compartiendo lo que muchos otros comparten, la desinformación y el engaño también tienen muchas oportunidades. 

En Venezuela, y en buena parte del mundo, la desinformación circula de manera abundante por los sistemas de mensajería. La razón es simple: allí están las personas más cercanas en quien confiamos: familia, amigos, compañeros de trabajo. En muchos casos confiamos en el criterio de algunos de ellos sobre determinados temas de la vida diaria. Siendo así, ¿cómo no vamos a confiar en lo que nos envían?

Pongamos unos datos sobre la mesa: en los últimos 30 días (contabilizados desde el cinco de mayo hacia atrás) El Observatorio Venezolano de Fake News detectó 69 unidades analizadas que resultaron ser bulos. 32 de esas unidades circulaban por Whatsapp, 14 por Twitter, 9 por Facebook y 6 por Telegram, 3 directamente en páginas web. Todos los datos son del Monitor de Fake News del OVFN.

Pero cuando uno se pregunta ¿quiénes son los principales difusores de las fake news? La respuesta es que la mayoría (46) son personas o instituciones reales. Sólo 10 difusores fueron creados, y unos cinco más resultan ser algún tipo de usurpación (de persona, de instituciones o de imagen). 

Ante esta situación en la que las fake news son difundidas por difusores reales, redifundido en nuestro whatsapp por personas con algún tipo de confianza lo que nos queda es respirar profundo y ser suspicaz. Pero en éste caso la suspicacia también tiene su método. 

Investiga la fuente. La fuente es quien emite la información o quien se supone que lo dijo.  Si haces una búsqueda debería aparecerte si ese medió emitió la información o si la persona a quién se lo atribuyen efectivamente lo dijo. Y si lo dijo, mira bien la fecha pasa con frecuencia que la información se descontextualiza con la intención de generar un efecto. En general las afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. 

Pregúntate qué te produce. En general la información debe ser producida para reducir la incertidumbre sobre un tema. Para que sepas más de algo. Así que si lo primero que te produce es emoción posiblemente eres víctima de una campaña de algún tipo. Desconfía. 

Investiga la imagen, el audio o el video. Si lo tienes puedes hacer búsqueda inversa con Google Image o Tineye. También si capturas el fragmento de un video puedes conseguir el enlace original en Youtube (todos los videos cargados en Youtube producen miniaturas de video), Para investigar el audio escoge una frase significativa, youtube por ejemplo también transcribe así que es posible identificar algún nivel de veracidad de ésta manera. Otra forma de búsqueda es usar Google Lens. apuntar el teléfono a la imagen o al texto y ver los resultados. 

Léelo todo. Aguanta las ganas. Si te parece interesante, leelo todo. No compartas antes de leer. A veces uno es un involuntario difusor cuando ve algo que le parece divertido, llamativo o irónico que coincide con lo que uno piensa sobre el tema y lo difunde sólo por el titular. No lo hagas. Leelo completo e investiga. 

Hay excepciones. Hay medios que hacen humor con las noticias , que se ríen de la realidad cotidiana. No caigas por inocente compartiendo algo como real cuando es simplemente una tomadura de pelo. 


Para analizar potenciales fake news, lo primero y más importante es la suspicacia. Lo segundo es el método. Chequea una y otra vez. Y una vez investigado recuerda compartir en el chat familiar o entre amigos el resultado de tu investigación. Es mejor ser el aguafiestas de las noticias falsas que un difusor de desinformación.

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