“Estructura mediática extorsiva”: Cuando informar desinforma
Usualmente el oficialismo lanza una etiqueta en X (antes Twitter) a la que numerosas cuentas se suman para impulsarla y de esta manera copar las tendencias y las potenciales conversaciones en redes. Pero también puede suceder que un vocero diga algo relevante que se convierte legítimamente en noticia y los medios con distintos tipos de matices impulsen la perspectiva, el encuadre dirían algunos expertos, del gobierno sobre esa información.
Recientemente ocurrió con declaraciones del Fiscal General de la República Tarek William Saab que acusó a un conjunto de periodistas como parte de una trama de corrupción y chantaje liderada por Tareck el Aissami, otrora ex funcionario todopoderoso del gobierno de Nicolás Maduro caído en desgracia. La declaración de que existe una “estructura mediática extorsiva” es de interés periodístico tanto por la prominencia del vocero y cómo por quiénes son los “acusados”. Resulta lo menos sorprendente que los acusados sean, en una suerte de paradoja, quienes más han denunciado e investigado la corrupción en Venezuela. Todos esos elementos hacen que sin duda el tema sea noticia para medios no solo oficialistas sino también independientes y opositores.
Desinformación transmedia
Con mucha frecuencia las etiquetas del día se quedan sólo en X, son la demostración de una aceitada maquinaria que usualmente sirve para bajarle el volumen a unos temas o subirlo a otros. Pero en ocasiones, la burbuja de las plataformas es traspasada en ambos sentidos y el fiscal Tarek William Saab, tan reactivo junto al Ministerio Público a los temas de X se convierte en noticia por lo que declaró. Google indexa a los medios que recogen sus declaraciones, estos también lo publican en Facebook o Instagram y publican, como no, las reacciones haciendo que la bola de nieve del encuadre promovido crezca al punto que todo el mundo en ese espacio que llamamos opinión pública hable de la estructura mediática extorsiva.
En esta ocasión descargamos mensajes destacados de X. En el análisis en X descargamos los resultados publicados en la pestaña destacados con Instant Data Scraper (lo limitamos a 210 resultados destacados).
Cuando se revisan las estadísticas de columna que incorpora la hoja de cálculo de Google de los datos de X resulta evidente el impulso gubernamental: el vicepresidente en Cultura, Comunicación y Turismo Freddy Ñáñez encabeza la lista con nueve mensajes en nuestra base de datos, una cuenta de una autodenominada influenciadora de redes sociales (con solo 4 mil seguidores) le sigue de cerca con ocho. A partir de allí la Agencia Venezuela News (conocida por impulsar desinformación), el Ministerio Público y el falconiano diario Un Nuevo Día publicaron al menos cinco tuits cada uno sobre “estructura mediática extorsiva”.
En Facebook hicimos la búsqueda de la expresión y sus resultados (96) los descargamos con la misma herramienta que identifica los resultados como tablas y permite después revisarlos en una hoja de cálculo.
En la plataforma de Meta destaca la variedad: conocidos medios de origen tradicional que tienen presencia allí, medios (o sitios que lo parecen) que sólo hacen vida en la plataforma y, por supuesto, páginas explícitamente gubernamentales que reproducen la noticia con el clisé: “estructura mediática extorsiva”. En el conjunto de los 96 titulares de sitios en Facebook descargados las palabras estructura, mediática y extorsiva se repiten más de 50 veces cada una como es visible en la nube de palabras.

Los nombres de los medios que aparecen van desde una emisora de radio Class 98,7 del estado Cojedes, Infovilla del estado Zulia o más conocidos como El Universal, Globovisión, Contrapunto, Primicia, la Agencia Carabobeña de Noticias, El Pitazo, La Región, Diario Avance o la Agencia Venezuela News. Tampoco falta por supuesto el Ministerio de Información y Comunicación, Venezolana de Televisión Ciudad Maracay o Ciudad Barquisimeto. O el apoyo internacional en la difusión de Sputnik Mundo que pertenece al estado ruso.
A los medios, periodistas y verificadores nos queda una pregunta aún sin responder: ¿Cómo cubrimos información cuando la fuente está claramente desinformando? ¿Cómo lo hacemos en un mundo en el que la falta de actualización inmediata puede significar pérdida de atención y relevancia? ¿Cómo contamos la historia sin repetir el encuadre que se busca desde el poder cuando se está desinformando?
