Trabajadores desinformados y desprovistos en medio de una economía en crisis

Parte de la agenda noticiosa nacional aborda cómo, cuándo y de qué manera se pagará “el bono”, que sigue sin tener carácter salarial. Esto es parte de la desinformación que rodea los ingresos económicos de los trabajadores y pensionados venezolanos. Entre medias verdades, falsedades y distracciones son más las incertidumbres que las certezas laborales y sus remuneraciones cada vez menos dignas.

Una constante en la Venezuela actual ha sido la crisis económica, signada por un histórico ciclo de hiperinflación iniciado en 2017 que devino en una inflación sostenida resistente a cualquier intento de “solución” aplicada desde las instancias del gobierno nacional. Planes, contingencias, decretos, bonos y demás artilugios han resultado ineficientes frente a las espirales y constantes recesiones en medio de efímeros avistamientos de recuperación y productividad. Ese es el escenario donde la desinformación se vale de la vulnerabilidad económica y gana terreno frente a las necesidades y precariedades no solo monetarias sino las ya conocidas limitaciones en el acceso a contenidos confiables, oficiales y verificables del tema. Porque en materia económica, también, el silencio y la opacidad son desinformación.

El impacto directo en el bolsillo de los venezolanos ha sido objeto de estudio y análisis constante por especialistas. Expertos se han dedicado a registrar índices de ingresos frente costos de vida y necesidades básicas resultando en una cuenta simple: los sueldos venezolanos no alcanzan para cubrir los gastos cotidianos, por ejemplo lo que apunta la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida. Los más afectados son los empleados públicos y pensionados que dependen de un sueldo mínimo, que además de insuficiente se mantiene sin variación desde hace más de dos años con un monto de apenas 130 bolívares.

Desde la narrativa oficialista se mezclan compensaciones, bonificaciones y beneficios extraordinarios, sin incidencia en el salario, para justificar un ingreso congelado en un contexto de inflación. Los venezolanos devengan 130 bolívares mensuales como sueldo mínimo desde mediados de marzo de 2022 y a la par de esa precariedad se multiplican bulos sobre falsos aumentos, fechas de pagos y, también, ofertas “mágicas” de trabajos.

Lo que sí ha sido consistente como política económica de la administración de Nicolás Maduro ha sido el silencio y la limitación del acceso a información que debe ser pública. Años de interrupción en rendiciones de cuentas, con publicaciones esporádicas y datos aislados ha sido parte del registro del Banco Central de Venezuela en la última década, cuando más necesario se hacía el conocimiento de indicadores que orientaran la toma de decisiones financieras de una población limitada económicamente.

Aumentos inexistentes

Una tradición en el país, es que los aumentos o mejoras de sueldos, salarios y beneficios para los trabajadores del país (públicos y privados) se anunciaban en el marco de la celebración del Día Mundial del Trabajador, 1 de mayo. Aunque en algunos años esa tradición no se ha honrado, este pasado Día del Trabajador fue anunciado el aumento en bonificación pero no en el sueldo mínimo. El discurso oficial pretendía confundir las diferencias entre los salarios y las asignaciones de beneficios que no inciden en prestaciones sociales y otros beneficios laborales y dejan desprovistos a los empleados venezolanos, que ya transitan una ruta de múltiples precariedades.

En 2017, año de convulsión social y política, Nicolás Maduro implementó el “bono contra la guerra económica” para paliar el déficit en el ingreso de los trabajadores públicos y pensionados del país, que no lograban (ni logran aún) cubrir sus necesidades básicas con el sueldo mínimo. Desde entonces, los aumentos de sueldos y salarios siguen en desmejora. Con la necesidad de generar más ingresos, entre silencios y omisiones oficiales sobre mejores condiciones para trabajadores, queda servida la mesa para una mezcla de informaciones falsas que van de ilusiones y escenarios deseados hasta estafas digitales que “cazan” necesidades.

A pesar de los discursos populistas, actualmente alrededor de tres dólares y medio mensuales es el sueldo mínimo establecido por el gobierno nacional desde marzo de 2022 (que en aquel entonces representaba alrededor de 30 dólares). Aunque existen sostenidos esfuerzos desde la vocería oficial por confundir y desinformar, los bonos y ajustes en planes de ayuda no se indexan al sueldo mínimo, que sigue sin acercarse a cubrir las necesidades básicas de los empleados en el país y tampoco tienen incidencia en las prestaciones sociales.

El pasado 1 de mayo, Nicolás Maduro anunció el aumentó del monto del “bono contra la guerra económica”. Desde el oficialismo vitorearon que el sueldo llegó a 130 dólares mensuales, pero en realidad el sueldo sigue en 130 bolívares mensuales. Lo que alcanzó el monto en divisas son los “pañitos tibios” que compensan la pulverización de la remuneración del trabajador venezolano. En el Observatorio Venezolano de Fake News desmentimos esa lectura distorsionada del aumento de un bono compensatorio, que nada tiene que ver con sueldos ni prestaciones.

Desde entonces, forma parte de la agenda noticiosa cómo, cuándo y de qué manera se pagará el bono. Esto también es parte de la desinformación que rodea los ingresos económicos de los trabajadores y pensionados venezolanos. Entre medias verdades, falsedades y distracciones son más las incertidumbres que las certezas laborales y sus remuneraciones cada vez menos dignas.

Sin sueldo digno y presas de delitos digitales

En medio de la estafa que sufren los empleados públicos y pensionados por un sueldo que no retribuye sus fuerzas de trabajos, pululan contenidos falsos que disfrazados de “opciones salvadoras” constituyen delitos digitales y amenazan aún más la inestabilidad económica de los venezolanos.

Recientemente hemos desmentido falsas ofertas de trabajos de instituciones que antes solían ofrecer buenos beneficios para sus empleados como Petróleos de Venezuela. 

En los últimos meses, aún después del aumento del “bono de guerra económica”, seguimos desmintiendo falsos anuncios de aumento de sueldos:

También desde inicios de este año se han detectado unidades que anuncian falsos aumentos que siguen esperando los trabajadores venezolanos:

Sobre la política de pagos sin carácter salarial que representan los bonos ya el OVFN ha desarrollado lectura y análisis. Sin embargo, este elemento se ha convertido en un nuevo foco de proliferación de bulos. 

Falsas expectativas potencian la desinformación

Las necesidades evidentes de aumentar los ingresos económicos, se traducen en búsquedas incansables de soluciones. Entre las opciones se recurren a revisiones, cálculos, rumores. Lo cierto es que la desinformación alrededor de uno de los temas álgidos de la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela sigue latente por omisión y también por la circulación de contenidos falsos.

Entre los temas que abordan los bulos en el sector laboral, “los bonos” ya forman parte de una especie de subtema y se han detectado unidades que anuncian falsos bonos del gobierno con motivos especiales, como el desmentido sobre un bono por el Día de la madre. En medio de las necesidades sin respuestas efectivas, y la imperiosa ausencia de ingresos circulan versiones de bonos que no llegan.

La fuerza trabajadora venezolana además de necesitar sueldos dignos también está demandando información certera, de calidad y pertinente sobre la asignación de recursos económicos y beneficios laborales.

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