Salud mental, periodismo y desinformación

Cuando pensamos en salud, generalmente nos enfocamos en el cuerpo y en la salud física y dejamos olvidada o le damos menos importancia a la salud mental, a pesar de la información disponible y de los esfuerzos que hacen organizaciones nacionales e internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, para crear conciencia en su cuidado.

Al menos desde el año 2018 la Unesco viene llamando la atención sobre la salud mental de los periodistas, y se les considera un grupo vulnerable porque afrontan diariamente un gran número de riesgos en el ejercicio de su profesión.

Más recientemente, se puso en evidencia la afectación de los periodistas que han tenido que cubrir el contexto de la pandemia por covid-19. Ansiedad, estrés, trastornos de sueño y de la alimentación y agotamiento son algunos de los problemas de salud mental reportados por los/as periodistas.

Varias investigaciones se han desarrollado para identificar esta afectación. Los resultados presentados el 04 de octubre de 2021 de forma conjunta por la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y Fundamedios; y los estudios conducidos por Reuters  y la Federación Internacional de Periodistas (FIP) en el año 2020, reportan que más del 50 % de periodistas han experimentado un aumento de estrés y ansiedad, y más de un cuarto ha perdido sus ingresos económicos; el 70 % calificó el impacto psicológico y emocional de afrontar la crisis del COVID-19 como el factor más difícil de afrontar durante su trabajo; uno de cada seis periodistas sufre de problemas de salud y agotamiento emocional; el 42,1 % de los periodistas solo puede acceder a los servicios de salud que se ofrecen de forma gratuita y aumentó el nivel de estrés durante la pandemia del 75 % de las mujeres periodistas.

¿Qué es la salud mental?

La salud mental se considera “un estado de bienestar en el que la persona identifica sus capacidades y puede hacer frente al estrés normal de la vida, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad”. En este sentido positivo, la salud mental es “el fundamento del bienestar individual y del funcionamiento eficaz de la comunidad” (OMS, 2018).

El concepto hace referencia a bienestar subjetivo, competencias, reconocimiento de habilidades para realizarse intelectual y emocionalmente. Pero si este concepto resultara lejano o complejo, la salud mental, además de referirse al bienestar emocional, psicológico y social, se refiere también a sentirnos bien, y lo contrario, es decir, la pérdida de salud mental la vamos a sentir como intranquilidad, exacerbación de las preocupaciones, agotamiento físico y mental y la aparición de estados emocionales de agobio, estrés, ansiedad, depresión y otras alteraciones que pueden limitar el desempeño cotidiano en la vida social, laboral y relaciones familiares (Acosta, 2021).

Adicionalmente, el malestar o sufrimiento psicológico crónico resquebraja la salud física porque el dolor emocional activa las mismas áreas cerebrales que involucran dolor físico. Por eso, los trastornos de salud mental aumentan el riesgo de otras enfermedades y contribuyen a lesiones no intencionales e intencionales.

Nuestras investigaciones, nuestros periodistas

Los problemas de salud mental no son de data reciente en Venezuela. Podemos señalar hechos ocurridos mucho antes que llegara la pandemia que eran claro indicio de la afectación en salud mental y pérdida de bienestar que presenta el gremio, como el suicidio del periodista Alejandro Cañizales en abril de 2018, o crisis de ansiedad y depresión anunciadas por varios periodistas.

Esos hechos, el actual contexto de pandemia que se suma a una crisis humanitaria compleja son argumentos suficientes para realizar investigaciones que muestren los indicadores de salud psicológica, bienestar y tranquilidad en la población general y en los/as periodistas con el objetivo adicional de crear conciencia en la necesidad de atender esos síntomas y cuidar la salud mental (Acosta, 2021).

En base a mi práctica clínica y una encuesta realizada en octubre 2020 sobre condiciones de vida y trabajo durante la pandemia respondida por 145 periodistas, principalmente de la región capital, arrojó lo siguiente:

  • 57 % de los/as periodistas se habían enfrentado a situaciones de violencia ese año
  • 75 % dijo no haber recibido lesiones
  • 40 % de los que respondieron han recibido amenazas de funcionarios policiales o militares y el 16 % había sido detenido.
  • 83,8 % dijo tener miedo de ser detenido y el 64 % señaló sentir temor cuando ve militares, policías o alcabalas.
  • 90 % dijo tener dos trabajos y el 55 % considera que su salario no es suficiente para cubrir sus necesidades
  • 40 % de estos profesionales tienen más de 3 años sin tomar vacaciones
  • 70 % se siente afectado psicológicamente por el ejercicio de su profesión
  • 40 % señala que la emoción que ha predominado durante la pandemia es la ansiedad seguido del miedo y la tristeza de intensidad moderada y alta.
  • 79 % dijo haber experimentado crisis de ansiedad o estrés durante la pandemia
  • 62 % dijo no sufrir de ansiedad u otro trastorno psicológico antes de la pandemia
  • 51 % no cuidan su alimentación (no come balanceado ni a sus horas).
  • Los trastornos y síntomas más frecuentes son: Ansiedad, miedo, trastornos de sueño (insomnio), depresión, desánimo para trabajar, falta de motivación, agotamiento físico y mental, dolor de cabeza y mareos
  • Los principales factores que impiden o limitan el trabajo es el internet deficiente, las restricciones gubernamentales y la desinformación.

Nuestros factores de riesgos: la desinformación

La pandemia sin duda trajo factores adicionales que afectan la salud mental: la economía de medios ha estado gravemente afectada, reducción de puestos de trabajos, bajos salarios que limitan el acceso a buenos servicios de salud y, sin duda, los impactos de la infodemia en la salud de todos y en el ejercicio profesional. Pero adicionalmente, Venezuela tienes sus propios factores de riesgos: la crisis humanitaria compleja, el contexto de violencia también dirigido a los medios y a los/as periodistas, las restricciones en la libertad de expresión que se suman a la desinformación.

La desinformación va referida al hecho de ocultar, por motivos políticos, culturales o religiosos, la información en su completa dimensión (OPS-OMS, 2020). Es un fenómeno claramente intencional, en el que el emisor busca su propio beneficio y, por tanto, se produce un abuso de poder (Van Dijk, 2006).

En este contexto cobra mayor relevancia el trabajo del periodista, pues de ellos depende contribuir o no a difundir una posible desinformación, además de lidiar con preocupación constante sobre las posibles consecuencias legales que su práctica profesional les pueda acarrear.

Los periodistas se encuentran sobrexigidos en el cumplimiento de sus actividades, pero no contar con información completa u obtenerla de manera ambigua, o con vacíos de información, la presión de qué decir, a quién consultar, la intimidación y, en general, la mordaza estructurada desde hace años (Hernández, 2019), hace mella en la tranquilidad y en la salud mental.

Los periodistas han enfrentado el aumento de trabas para llegar a las buenas fuentes de información, en un contexto pandémico que estimula sus miedos como persona, donde varios han padecido la enfermedad o han despedido afectos por esta causa; se enfrentan también a entes de poder que usan la pandemia y el estado de alarma, para limitar el acceso a la información.

La cobertura de los diferentes aspectos de la pandemia: cifras de contagio, muertes, vacunación, así como las recientes elecciones de alcaldes y gobernadores el 21 de noviembre son solo dos ejemplos de situaciones que han enfrentado los periodistas en un país súper acontecido.

¿Qué hacer? ¿Cómo cuidarnos?

Nuestros periodistas han naturalizado el malestar. Son fuertes y refuerzan la imagen de un superhéroe ante las difíciles condiciones de trabajo, pero en realidad son humanos, vulnerables y sufren.  Los síntomas identificados revelan una clara pérdida del bienestar y la salud mental.

Los comunicadores necesitan apoyo psicológico luego de exponerse a situaciones de catástrofes, desastres naturales o violencia, arrestos arbitrarios o amenazas que, junto a sus condiciones socioeconómicas y la desinformación, impactan su tranquilidad y repercute incluso en su ámbito familiar.

Es necesario abordar el tema de la salud mental con los/as periodistas, romper el tabú y buscar ayuda profesional si experimentan alguna alteración psicológica.

Solicitemos a los dueños de medios y los sindicatos sumar esfuerzos para crear una cultura de empatía con el que padece problemas de salud mental. 

Debemos desarrollar programas de apoyo psicológico y hacerlos visibles para todos. 

Eduquemos a los ciudadanos a generar y difundir información de calidad, evitando sumarse a la cadena de rumores que contribuyen a la infodemia.

Cierro con una frase del profesor León Hernández (2019): “A pesar de la opacidad de la información oficial… Cultivemos una cultura de credibilidad en nuestras comunicaciones”.

Referencias

ACOSTA, Yorelis. 2021. La salud mental en Venezuela. A un año de la pandemia. Revista Cuadernos del Cendes. Año 38, N° 106, tercera época, enero-abril. 103-133

UTPL y Fundamedios presentaron informe sobre la salud mental de los periodistas durante la pandemia Covid-19.  Disponible en línea https://noticias.utpl.edu.ec/utpl-y-fundamedios-presentaron-informe-sobre-la-salud-mental-de-los-periodistas-durante-la-pandemia-covid-19. Consultado el 29-11-2021

La salud mental de los/as periodistas durante la pandemia: Necesitamos hablar (21-4-2021). Disponible en: https://www.ifj.org/es/centro-de-medios/noticias/detalle/category/press-releases/article/la-salud-mental-de-losas-periodistas-durante-la-pandemia-necesitamos-hablar.html

HERNÁNDEZ, León. (2019) Más allá de las Fake News, los contenidos falseados como componentes de la desinformación en Venezuela. Documento en Línea, disponible en https://www.medianalisis.org/mas-alla-de-las-fake-news/  Consultado el 25-11-2021

OMS (2018). Salud Mental: fortalecer nuestra respuesta. Recuperado en febrero 2021 de https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response Consultado el 10-01-2021

ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD Y ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (2020): Entender la infodemia y la desinformación en la lucha contra la COVID-19. Disponible en línea: https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/52053/Factsheet-Infodemic_spa.pdf?sequence=14&isAllowed=y  Consultado el 10-05-2021

RODRÍGUEZ, A. (2017) Fundamentos y concepto de desinformación como práctica manipuladora en la comunicación política y las relaciones institucionales. Editorial Complutense. Documento en Línea, disponible en https://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/view/59843

Van Dijk, T. (2006). Discurso y manipulación: discusión teórica y algunas aplicaciones. En Revista Signos, vol. 39, nº 60, p. 49-74.

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