Reduciendo la brecha de desigualdad de género con información de calidad

Sumario El aprovechamiento de las redes sociales y espacios digitales para promover movimientos feministas y posicionar la conquista de espacios también abre la puerta a informaciones manipuladas, falsas y que distorsionan la búsqueda de equidad de género. Repasamos algunas alternativas para aproximarse a una cobertura periodística que procura la veracidad, la inclusión y hacen frente a la desinformación en materia de género
Fuente preferida Fakenews Venezuela

La circulación de información errada, manipulada e incluso la omisión de informaciones que afectan a las mujeres de manera diferenciada, ocurre en espacios cotidianos y cada vez más tiene graves incidencias en los entornos digitales. Algunas investigaciones fijan su atención en los efectos que genera la desinformación en las mujeres con rasgos específicos de violencia de género tanto en entornos físicos como en el ciberespacio. En estas líneas proponemos unas vías que nos permitan reducir las desigualdades de género desde un tratamiento informativo inclusivo y respetuoso.

Constanza González y Ximena Cuzcano (2017) proponen, por ejemplo, en su estudio titulado Desafíos y dimensiones de la desinformación en ALAC la adopción de enfoques de género en políticas de ciberseguridad, al tiempo que recomiendan promover la alfabetización digital y desarrollo de pensamiento crítico para proteger los derechos de las mujeres en línea con marcos regulatorios y estrategias específicas para prevenir la violencia digital.

En paralelo, la reducción de la brecha de desigualdad de género y la desinformación que la circunda puede ser atendida desde una cobertura mediática y periodística que atienda esa vulnerabilidad, tanto en la cotidianidad como en el ciberespacio, con estrategias que se han desarrollado a partir de experiencias específicas.

González y Cuzcano aportan que la seguridad digital, como derecho humano, debe garantizar el “acceso equitativo” a la tecnología y además “la capacidad de las mujeres para ejercer sus derechos en un entorno en línea seguro y libre de violencia de género”, para lo que proponen la protección de los derechos de las mujeres en el ámbito digital.

Dimensiones de la desinformación relacionada con género

Gloria Carrasco explica que comprender la desinformación en materia de violencia de género empieza por una aclaratoria de ambos conceptos. Especifica que entre la clasificación de la violencia se incluye la mediática “entendida como toda acción u omisión en la exposición y representación que se hace de la mujer, niña o adolescente a través de cualquier medio de difusión, cuyo significado simbólico refuerza imágenes y roles estereotipados de infravaloración o contribuye a la invisibilización de sus potencialidades y logros”.

Ofrecer informaciones manipuladas sobre las políticas de inclusión está lejos de solucionar los desequilibrios generados como políticas de Estado. En su lugar, profundizan la desinformación y acrecientan el desconocimiento del problema de fondo y sus verdaderas consecuencias. Cotejo.info demostró cómo una falsa declaración permite explicar la desatención institucional de las víctimas de violencia basada en género. En el caso venezolano, a partir de una declaración de Carolys Pérez, exministra de la Mujer y militante del Psuv, el pasado 8 de marzo de 2024, se concluye que es una mentira que “Venezuela tiene un sistema judicial que garantiza la atención a las mujeres víctimas de violencia”, y aunque en se han impulsado leyes y se han creado órganos para proteger a la mujer, “la evidencia documental muestra que hay fallas en los procesos judiciales y que la impunidad sigue siendo una constante”.

Entonces la desinformación sobre desigualdad de género tiene, como en otras áreas temáticas, varias líneas de acción. Desde la creación de contenidos perjudiciales y violentos para entornos digitales con la asistencia de procesos computarizados, pasando por el desconocimiento por omisión o desinterés, hasta narrativas alejadas de las realidades que pretenden esconder grietas en la atención de un problema neurálgico. 

A eso, Carrasco agrega que “entre los actores que ejercen el periodismo y los líderes de opinión en las redes sociales existe desconocimiento sobre los diferentes tipos de violencia (…). Gran parte de las audiencias tampoco las reconocen e incluso algunas son motivo de burlas (…). Otra forma de falsear la violencia de género contra las mujeres es presentándola como un suceso (…) lo que impide comprenderla en su complejidad y, por tanto, limita su abordaje preventivo”.

De la preocupación a la acción

En la última década la “discusión” de desigualdad de género pasó a ser una “línea de acción” con propuestas concretas para caminar hacia una solución progresiva. Además de estar en las agendas también figura en las resoluciones, reformas y producción de contenidos.

Desde el ámbito comunicacional y periodístico, se destacan iniciativas como la investigación de María Belén Angelelli, Verónica Aráoz y María del Carmen Cabezas titulada Violencia de género y buenas prácticas periodísticas. Tramas de sentido en guías, manuales y decálogos para la cobertura periodística de casos de violencia de género en Argentina, en la que consideran herramientas para la cobertura de casos de violencia de género y su relación con las prácticas periodísticas que tensan, también, “lo que socialmente se comprende por medios de comunicación”. En ese sentido aportan una contextualización del surgimiento de los manuales y una reconstrucción de los principales recursos que estos utilizan para enmarcar la violencia de género como problema social para avanzar hacia unas reflexiones  en las que marcan tensiones y disputas de sentido. Reconocen los manuales periodísticos como “herramientas legítimas” para el abordaje de temas de género y aportan pautas para la construcción y comprensión de los acontecimientos.

Martínez Rolán y Piñeiro-Otero (2023) en su texto Desinformación, fact-checking y movimiento feminista explican que el movimiento feminista aprovecha el lenguaje de Internet, su intensidad y penetración, para involucrar a toda la ciudadanía en la lucha por la igualdad. Destacan la acción pedagógica del proceso de verificación: “Al mostrar la realidad detrás de fake news y bulos, se puede luchar contra mitos y fomentar un espíritu crítico en la ciudadanía (…). Movimiento feminista y fact-checking pueden establecer una relación de simbiosis muy provechosa (…). Una información que puede contribuir a desmontar mitos y prejuicios que permitan reducir la brecha de género, pero también una perspectiva más favorable a los postulados y defensas feministas”.

También se pueden consultar casos específicos de cobertura periodística que ha tomado la Fundación Gabo para generar guías, recomendaciones y reflexiones a partir de eventos y experiencias periodísticas específicas:

50 formas de aportar a la igualdad de género desde el periodismo (según la fuente que cubres)

¿Podemos los periodistas aprender algo del caso Rubiales-Hermoso?

5 claves para contar la desigualdad de género desde el fotoperiodismo

6 recomendaciones de Mónica González para abordar temas de género

0 Shares:
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría interesar
Lee más

Venezuela y la propaganda rusa en RT

El OVFN analizó qué tan relevante es Venezuela para las noticias publicadas por RT la empresa estatal rusa de información y propaganda en Telegram a través de menciones del país en 3 de sus canales en el popular sistema de mensajería. Entre Nicaragua, Cuba y Venezuela, nuestro país es el que más menciones tiene cuando se revisan la suma de los tres canales de Telegram investigados, aunque por supuesto son menos menciones frente a países con mayor peso geopolítico regional como Colombia, México y Brasil