Falsedades sobre operaciones militares y guerrilleras en el sur de Venezuela
Ha vuelto a circular un contenido falseado de diseño sobre un supuesto ataque al sur de Venezuela, que crea la percepción de confrontación e invasión, al ser presentado como una acción supuestamente coordinada por Estados Unidos en contra de la guerrilla colombiana. El Observatorio Venezolano de Fake News desmintió el bulo el pasado 17 de septiembre:
“No hay confirmación oficial de que Estados Unidos está bombardeando campamentos del Ejército de Liberación Nacional en Venezuela. Se hizo una búsqueda en Google y no se ubicó ninguna confirmación oficial de Estados Unidos o de Venezuela de que (…) se estén bombardeando campamentos del ELN en Venezuela”, reza lo verificado por el OVFN.
No es la primera vez que desinformaciones sobre choques armados circulan en el país, teniendo como regiones de las incidencias precisamente los estados Bolívar y Apure, caracterizados por una marcada censura y precariedad de medios de comunicación, condiciones que mantienen a las poblaciones de ambas entidades afectadas por lo que expertos han denominado “desiertos informativos”, según un análisis publicado en 2022 por el Observatorio Venezolano de Fake News.
Las desinformaciones de diseño como la desmentida sobre este supuesto ataque encuentra a la ciudadanía vulnerable, ante la ausencia de boletines oficiales oportunos sobre lo que realmente ocurre con la presencia de irregulares en territorio venezolano.
El fenómeno desinformativo en estas zonas fronterizas responde a patrones de consumo de contenidos basado en el miedo, el vacío de información y la polarización política, situaciones instrumentalizadas para posicionar narrativas falsas.
Una síntesis de desmentidos publicados por el OVFN y medios aliados evidencia cómo la descontextualización audiovisual y la manipulación del discurso oficial han modelado la percepción pública de la presencia de irregulares armados en el sur de Venezuela.
La distorsión narrativa en los combates del Alto Apure
La información oficial sobre los enfrentamientos ocurridos en 2021 en el municipio Páez del estado Apure, entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y el Frente Décimo Martín Villa de las disidencias de las FARC, incluyó omisiones en la narrativa gubernamental. Se evitó nombrar directamente a la insurgencia colombiana. Al hablar de la neutralización de cinco «guerrilleros», también fue ocultado durante varios días el secuestro de ocho efectivos militares venezolanos.
El 18 de mayo de 2021 se propagó velozmente en la red X el reporte del deceso en territorio venezolano de Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias Jesús Santrich, uno de los líderes de la Segunda Marquetalia de las FARC. En Colombia, el Ministerio de Defensa manejaba hipótesis de inteligencia, mientras que el portal oficial del grupo rebelde atribuía la baja a comandos colombianos en la Sierra de Perijá, estado Zulia.
El Estado venezolano atribuía el suceso a operaciones militares secretas, disputas territoriales con el ELN o montajes estratégicos para eludir la extradición a Estados Unidos. No hubo mayor confirmación sobre lo ocurrido, de acuerdo con un análisis publicado por el Observatorio Venezolano de Fake News en aquella oportunidad.
En junio de este año, en tanto, laboratorios de desinformación recurrieron al uso de contenidos que jugaban a la “media verdad, media mentira”, sobre el despliegue de operativos militares de la FANB en las zonas extractivas del estado Bolívar, de acuerdo con un reporte de Cotejo.info. Esto desencadenó olas de desinformación, en tiempos de poca claridad oficial sobre presuntos desalojos de campamentos de irregulares y grupos armados dedicados a la minería ilegal.
La reconstrucción nos permite identificar que la primera característica que bordea la elaboración de bulos de carácter bélico radica en la opacidad del Estado sobre estos temas. Cuando las autoridades omiten publicar partes de guerra fidedignos, cifras reales de bajas o los nombres de las organizaciones criminales involucradas, la ciudadanía acude a redes sociales buscando certezas instantáneas y de eso se aprovechan los laboratorios de desinformación.
La vulnerabilidad social ante la falta de medios es aprovechada por agentes desinformadores, que fabrican contenidos emocionales apelando al pánico y a la indignación.
La falta de acceso a la información deja en duda la narrativa oficial sobre un combate con la misma fuerza a cualquier grupo irregular, ante perspectivas de centros de investigación como InSight Crime, según las cuales, al menos hasta 2021, los enfrentamientos armados sobre el terreno derivan de disputas entre facciones disidentes (como el Frente 10 de las ex-FARC y la Segunda Marquetalia) y el ELN, que se supuestamente se disputan el control de rutas de narcotráfico y contrabando.
Antes de la captura y extracción del ex gobernante Nicolás Maduro, InSight Crime calificaba la situación de Venezuela como la del ascenso y consolidación de un Estado híbrido en el que se combinaban lo criminal y lo institucional. A partir de la caída del ex mandatario en los hechos del 3 de enero de 2026 y el nuevo esquema de relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, se conoce poco sobre cómo ha evolucionado la presencia de irregulares en estas regiones del sur del país. El mismo centro de análisis en defensa regional expone dudas en torno al cambio.
