Desinformación electoral en Venezuela contraviene principios de integridad de la información recomendados por la ONU

Por primera vez, la Organización de Naciones Unidas presenta un código de conducta relacionado con el fenómeno de la desinformación, en el cual se incorporan principios orientados a brindar integridad a la información. Contrasta mucho ese “deber ser”, con la realidad venezolana: Los recientes contenidos disparados en YouTube en contra de la dirigencia de oposición en Venezuela, lanzados a propósito de la campaña electoral, distan mucho de las recomendaciones del organismo, especialmente al hacer uso de narrativas dirigidas a activar emociones de odio en contra de los opositores, presentados como enemigos públicos de la colectividad.

El pasado 25 de junio de 2024, la Organización de Naciones Unidas presentó un código de conducta relacionado con el fenómeno de la desinformación. Se trata de un documento titulado Principios Globales de las Naciones Unidas para la Integridad de la Información, en el cual se parte de que la desinformación viola el derecho ciudadano a informarse de manera veraz sobre lo que lo rodea, contraviniendo máximas como el artículo 19 de la Declaración de Derechos Humanos, que expresa que la libertad de expresión incluye no solo el derecho a expresar opiniones, sino también a recibir información, en este caso, información que goce de integridad, no manipulaciones puestas a circular para enrarecer la opinión pública.

El contexto electoral venezolano ha sido susceptible a campañas de desinformación tendentes a manipular al electorado. Recientemente, los anuncios de publicidad que circulan antes de consumir un video versan sobre la realidad política venezolana. Para la ONU, el derecho a la información, pero más aún, a la integridad de la información, es condición para la democracia, pues esta depende de la percepción de la realidad, “compartida y basada en hechos”, como lo dijo a la prensa el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, al momento de presentar el código de conducta. 

El deber ser

Los principios que recomienda la ONU para contrarrestar la desinformación son: confianza y resiliencia de la sociedad; medios independientes, libres y plurales; transparencia e investigación; empoderamiento público; e incentivos positivos. Todos estos principios comparten un compromiso inquebrantable con los derechos humanos.

Por “confianza”, el organismo entiende la que las persones deberían tener en las fuentes y la fiabilidad que se brinda a la información a la que acceden, incluidas las fuentes e información de carácter oficial, y en los mecanismos que permiten que la información fluya a través del ecosistema. Por resiliencia, el organismo alude a la “capacidad que tienen las sociedades para gestionar las perturbaciones o acciones manipuladoras dentro del ecosistema de la información”.

Al mencionar este principio como condición ideal, el organismo entiende que ambos valores son vulnerables a la manipulación de agentes estatales o privados, que pudieran estar interesados en beneficios estratégicos, políticos o financieros mediante desinformación. Hacen recomendaciones directas al ciudadano: “Las personas suelen ser más resilientes y estar mejor equipadas para prevenir y sortear esos riesgos cuando tienen acceso a una gama variada de fuentes de información y se sienten incluidos, iguales, socioeconómicamente seguros y políticamente empoderados. Cuando no es así, estos riesgos encuentran a menudo un terreno más fértil para proliferar (…) Esto es especialmente importante en momentos determinantes a nivel social, como elecciones, desastres naturales y crisis de origen humano, cuando el aumento de los riesgos en los espacios de información puede hacer que aumente la polarización, se socave la capacidad de la gente para participar en la vida pública y, en casos extremos, se use para incitar a la violencia”, señala el documento de la ONU.

Al señalar como máxima el que haya “medios independientes, libres y plurales”, el organismo se refiere a una condición clara y suficiente para la posibilidad del debate, especialmente en  ámbitos marcados por el desarrollo de tendencias políticas de cara a procesos eleccionarios: “La integridad de la información solo se puede conseguir con medios independientes, libres y plurales. Una prensa libre es la base del Estado de Derecho y sirve como piedra angular de las sociedades democráticas, ya que permite un discurso cívico informado, que exija responsabilidades al poder y proteja los derechos humanos. Se puede considerar que la prensa es libre cuando los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación (incluidas mujeres y personas en situaciones de vulnerabilidad y marginalidad) tienen, de forma consistente, libertad para informar y operar con seguridad y de forma abierta y todo el mundo tiene acceso de modo consistente a fuentes de noticias plurales y fiables.” Advierte el organismo que los Estados y las empresas tecnológicas ejercen una influencia considerable en la configuración de los flujos de información, por lo que recomiendan que ambos sectores redoblen sus esfuerzos para garantizar la libertad de prensa y la seguridad inmutable de los periodistas.

En relación con el principio de “transparencia e investigación”, básicamente, la ONU estima perentorio que se garantice el aumento en la transparencia por parte de las empresas tecnológicas y otros proveedores de información, pues esto puede mejorar el modo en que se difunde la información, el uso que se hace de los datos personales y la forma de solucionar los riesgos para la integridad de la información, y estima que “garantizar el acceso a los datos que respeten la privacidad para una amplia gama de investigadores potencia los esfuerzos colectivos para subsanar las lagunas y desigualdades en la investigación”, pues “los científicos, los periodistas y la sociedad civil deben protegerse y apoyarse para llevar a cabo su labor vital sin temor ni acoso”.

Sobre el “empoderamiento público”, el deber ser al que apunta la ONU se refiere a la posibilidad de que los ciudadanos que naveguen por internet puedan controlar su experiencia en línea, “tomar decisiones informadas, como el medio que desean consumir, y expresarse libremente. El empoderamiento público requiere un acceso coherente a fuentes de información diversas y fiables.”

Al aludir a la necesidad de “incentivos positivos”, Naciones Unidas estima necesaria una revisión de los modelos de negocio de las plataformas tecnológicas que dependen de la publicidad dirigida, modelos que han permitido un crecimiento en la monetización de las empresas tecnológicas, pero que “ han permitido incentivos económicos y oportunidades para los proveedores de desinformación y odio que se aprovechan de la economía de la atención, en la que las empresas tecnológicas rastrean el comportamiento de los usuarios para recopilar datos, alimentando algoritmos que priorizan la participación en un intento de maximizar los ingresos potenciales para los anunciantes y creadores. Los mensajes diseñados para polarizar y producir emociones fuertes suelen ser los que generan más participación, con el resultado de que los algoritmos han llevado a premiar y amplificar los contenidos nocivos.” La ONU recomienda que ante el riesgo para la integridad del ecosistema de información debe haber un cambio en las estructuras de incentivos, basado en los derechos humanos y no en publicidad programática dominada por algoritmos. Aunque admite como “improbable” que las empresas tecnológicas abandonen rápidamente sus modelos de negocios, orienta al establecimiento de incentivos positivos que impliquen el aumento de la transparencia y la adherencia a las políticas publicitarias orientadas al respeto a los derechos humanos por parte de los creadores de anuncios.

Entre las acciones concretas que recomienda la ONU para cumplir este manual de comportamiento se encuentran las siguientes:

– Los usuarios deberían tener el dominio de sus datos y experiencias en internet, con vías claras de reclamación y rectificación. 

-Propiciar mecanismos de rendición de cuentas para abordar la responsabilidad de empresas tecnológicas por las consecuencias del diseño y uso de sus productos y servicios sobre los derechos humanos y la cohesión social, incluso en situaciones de crisis y conflicto.

– Incorporar políticas de seguridad y privacidad sólidas en el ciclo de vida completo de todos los productos y servicios, aplicando las políticas de forma coherente tanto a los medios generados por humanos como por IA. 

-Cooperar con organizaciones independientes de terceros para realizar y hacer públicas evaluaciones continuas de los riesgos para los derechos humanos en relación con todos los productos y servicios, con el fin de minimizar de forma proactiva los riesgos sociales y mitigar los daños potenciales, incluso antes y durante los momentos cruciales de la sociedad. 

– Evaluar los modelos de negocio, revisando si la arquitectura de la plataforma contribuye a la erosión de la integridad del ecosistema de información y socava los derechos humanos, así como tomar las medidas de mitigación y remedio proporcionadas mientras se respeta la libertad de expresión. 

– Mejorar la respuesta ante la crisis. Colaborar con partes interesadas que operen áreas de alto riesgo, establecer procesos tempranos de advertencia y escalonamiento con tasas de respuesta aceleradas y oportunas en contextos de crisis y conflicto. Establecer mecanismos para habilitar el acceso destacado y puntual a información fiable y precisa que sirva al interés público.  

– Apoyar los procesos políticos. Realizar y hacer accesibles al público evaluaciones del riesgo para los derechos humanos de todos los productos y servicios antes y durante las elecciones y otros procesos políticos.

-Demostrar la transparencia de la publicidad, procurando que la información sobre el anunciante, los parámetros utilizados para la segmentación y cualquier uso de contenido generado o mediado por IA sea transparente para los usuarios. Mantener bibliotecas de anuncios completas, accesibles, actualizadas y que se puedan consultar, con información sobre la fuente o el comprador, cuánto se gastó y el público objetivo. 

– Apoyar la seguridad y la diversidad de los medios de comunicación: Apoyar a los medios de comunicación independientes, libres y plurales, en especial el periodismo local y ciudadano realizado en diferentes lenguas y contextos, respetando la independencia editorial.

– Proporcionar a los investigadores, incluidos académicos de diversas disciplinas, periodistas y organizaciones internacionales y de la sociedad civil, acceso a los datos que necesitan para entender mejor la integridad de la información, respetando al mismo tiempo la privacidad de los usuarios y la propiedad intelectual.

– Etiquetar con claridad los contenidos generados o mediados por IA.

Pero, especialmente a los Estados, la ONU recomendó:

– Respetar, proteger y promover los derechos humanos, en particular el derecho a la libertad de expresión y de opinión, incluido el derecho a la información, basados en las normas internacionales de los derechos humanos.

-Salvaguardar la integridad de la información: Abstenerse de llevar a cabo o patrocinar operaciones de información, a escala nacional o transnacional, que difundan desinformación de forma deliberada o fomenten la incitación al odio. Abstenerse de cualquier forma de corte o estrangulamiento de la red de Internet.

-Proteger a la población: Cumplir con la obligación internacional conforme a las leyes sobre derechos humanos de prohibir legalmente la propaganda de guerra o la promoción del odio racial o religioso que constituya una incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia.

-Proporcionar acceso a la información. Facilitar el acceso oportuno a la información pública, sin discriminación (incluidos los medios de comunicación). Garantizar el acceso a información fiable y precisa en situaciones de crisis.

– Garantizar la libertad de prensa.

– Proteger el acceso de todos los actores electorales a una información precisa y puntual durante los procesos electorales.

Lo que ocurre en Venezuela

-La confianza en las fuentes oficiales está vulnerada por la presencia de discurso con contenidos falseados por parte de algunos voceros de instituciones del Estado en sus distintos niveles. Contenidos publicados en Cotejo han dado evidencias de mentiras en el discurso público, mientras que algunos funcionarios han replicado contenidos falseados a través de sus redes sociales, como se ha percibido en unidades detectadas por el Observatorio Venezolano de Fake News y Cazadores de Fake News.

-La condición de resiliencia ante la desinformación, para la cual es necesaria la adaptación de los ciudadanos ante la situación comunicacional y ante los contenidos desinformativos, no está al alcance de todos en Venezuela. Solo quienes acceden a una Internet libre de bloqueos a algunos portales informativos, mediante uso de herramientas como VPN, pueden consumir información plural sobre la situación de Venezuela, en portales como Armando.info, El Pitazo, El Nacional, entre otros, que son objeto de restricciones por parte de CONATEL.

-La deseable existencia de medios libres e independientes en toda democracia, descrita por la ONU como condición para que la creación de opinión pública se geste sobre hechos evaluados por diversos pareceres y perspectivas, no es una realidad en la Venezuela actual. De acuerdo con la organización Espacio Público, más de 400 medios han sido cerrados en el país en los últimos 20 años. 

-La presencia de anuncios pagados en plataformas como YouTube, que han generado contenidos desinformativos en materia electoral en los últimos meses, operan actualmente inundando a los venezolanos de anuncios que declaran a los dirigentes opositores enemigos públicos, causantes de la mayoría de los problemas del país, haciendo uso de lenguaje que apela a y términos como “los apellidos” –para generar pugna de clases-, “traidores”, “títeres del imperio”, entre otras.

-Las garantías electorales, tales como el secreto del voto, no son reforzadas por campañas institucionales.

¿Qué hacer? 

En medio de esta situación, los venezolanos podrían acogerse a las recomendaciones que brinda la Organización de Naciones Unidas, destinadas a la sociedad como un todo:

– Abstenerse de desinformar y denunciar de manera pública los esfuerzos para socavar la integridad de la información, incluida la idoneidad para votar, los comicios, el recuento de votos y los resultados electorales. 

-Denunciar de forma pública y tomar medidas para eliminar el abuso y el acoso a los candidatos y funcionarios públicos, especialmente las mujeres y miembros de grupos en situaciones de vulnerabilidad y marginación. 

-Aportar transparencia: Mantener la transparencia en las comunicaciones, incluidas las fuentes de financiación para los anuncios y el uso de técnicas de publicidad dirigida basada en datos.

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